UN ARTE CASI OLVIDADO

La fabricación de tejido de pelo de caballo de máxima calidad es un arte que sólo algunos maestros tejedores han aprendido a dominar. En Alemania pocos expertos disfrutan de la categoría de Dorit Berger. "Siempre quise aprender a hilar. Hay algo de mágico en ello. Y la fascinación nunca me ha abandonado". Tras prepararse a conciencia como maestra tejedora, descubrió por sí misma la singularidad de un material como la trama de pelo de caballo.

 

La textura de pelo de caballo es todo un reto. Los pelos de la cola son relativamente cortos y rígidos no pudiendo ser hilados en una madeja continua. En realidad no pueden ser trenzados de forma convencional.

 
 
UNA OBRA DE ARTE CON MATICES

Para crear el diseño de filigrana de la Edición Especial 2009, los pelos deben ser cuidadosamente seleccionados para obtener un color y grosor uniformes. Se necesitan 70 pelos tejidos individualmente para obtener un centímetro de trama. Es una tarea extraordinariamente laboriosa que va pelo a pelo generando un trenzado de textura cambiante, ligera y oscura, en sorprendente contraste con la tibieza de las partes metálicas bañadas en platino. Como los matices oscilan en función de la posición de la pieza, cada pluma estilográfica de pelaje de caballo se convierte en una obra de arte única.

 
 

 
 
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