Caprichos de la naturaleza
A lo largo de un proceso de cristalización continuado durante 360 millones de años, sedimentos de las capas de cal, fosfatos y sales minerales fueron penetrando en la madera. Aunque gradualmente fueron reemplazando su materia fibrosa, parte de las estructuras naturales se mantuvieron intactas. En un medio natural rico en ácido silícico, la madera petrificada derivó en un estado preliminar de piedra semipreciosa como la calcedonia y la ágata. La pluma estilográfica diseñada para este año 2007 destaca la estética inconfundible de esta original joya.
El uso de madera petrificada para elaborar el cuerpo de una pluma estilográfica es un giro inusitado en el historial de magníficas maderas de la colleción Graf von Faber-Castell. La madera de fronda de Brasil fue especialmente seleccionada en base a su resistencia para el tallado de alta calidad. Singular por la forma en que combina tonalidades, esta sorprendente madera petrificada fusiona matices de color cambiantes. Tonalidades que fluyen desde el color marrón claro y pasan por el color gris antracita para desembocar en un negro intenso donde las vetas son casi imperceptibles. El profundo pero discreto brillo de esta excepcional piedra provoca una sensación que perdura en el tiempo.
El reto más grande al que nos enfrentamos en la elaboración de esta pluma estilográfica fue la adaptación de las piedras para ajustarlas al tamaño y las formas previstas según una técnica propia del arte de la joyería, la talla de precisión. Para ello se requería del toque certero de un tallador experimentado que hiciera resaltar los matices únicos de la piedra, complejo proceso que arrancaba en el corte inicial y acababa en el pulido final. Continuadora de la tradición de los talleres de piedras preciosas de Idar Oberstein, fundados en el siglo XV y de renombre internacional, la fábrica de piedras preciosas de Herbert Stephan estaba predestinada para una tarea de tan ingentes proporciones.
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