El marfil de mamut no es un marfil corriente. Un experto en la materia lo reconocería casi al instante por sus vetas únicas y por su densidad, entre un 20 y un 25% por encima de la media. Como consecuencia de haber absorbido humedad durante siglos al haber sido enterrado en hielo, este marfil debe someterse a un cuidado y delicado proceso de secado que dura entre los tres y cinco años. Solo entonces puede ser cortado, afilado , torneado y pulido, laborioso proceso que requiere de una habilidad excepcional que pocas personas poseen. Jürgen Schott es, sin duda, uno de los maestros artesanos más expecializados en este tipo de trabajo. Como jefe de la asociación de talladores de marfil de la región Odenwald, cerca de Heidelberg, está especializado en las técnicas que han producido las obras de arte más sobresalientes de los últimos 200 años.
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